Desarrollado como una actividad académica, el proyecto consistió en la conceptualización y creación de una ilustración representativa para un grupo musical asignado, con el fin de aplicarla posteriormente en el diseño de una portada de disco. En este caso, se trabajó con la agrupación mexicana La Cosa Monstra, un proyecto cuya identidad sonora se sumerge en el horror, el misterio y el folclore urbano, cobrando especial relevancia en festividades tradicionales como el Día de Muertos.
Para la construcción de la composición final de la portada, se desarrolló un proceso de diseño de personajes individualizado. Esta etapa previa permitió definir detalladamente los elementos identitarios de cada figura,así como explorar su lenguaje corporal y expresiones faciales. El análisis individualizado garantizó que cada entidad proyectara la carga dramática y el misticismo requeridos por la narrativa de la banda, logrando una integración armónica y coherente al unificarlos en la escena principal.